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HORTALIZAS OCTUBRE 2006


CULTIVO DEL MELÓN
Recopilacion de Internet por: Departamento de Edición GL PUBLICACIONES, S.A. DE C.V.

 

PLAGAS

 

Araña roja:

Se desarrolla en el envés de las hojas causando decoloraciones, punteaduras o manchas amarillentas que pueden apreciarse en el haz como primeros síntomas. Con mayores poblaciones se produce desecación o incluso de foliación. Los ataques más graves se producen en los primeros estados fenológicos. Las temperaturas elevadas y la escasa humedad relativa favorecen el desarrollo de la plaga. En judía y sandía con niveles altos de plaga pueden producirse daños en los frutos.

Control preventivo y técnicas culturales

-Desinfección de estructuras y suelo previa a la plantación en parcelas con historial de araña roja.

-Eliminación de malas hierbas y restos de cultivo.

-Evitar los excesos de nitrógeno.

-Vigilancia de los cultivos durante las primeras fases del desarrollo.

Mosca blanca

Las partes jóvenes de las plantas son colonizadas por los adultos, realizando las puestas en el envés de las hojas. De éstas emergen las primeras larvas, que son móviles. Tras fijarse en la planta pasan por tres estados larvarios y uno de pupa, este último característico de cada especie. Los daños directos (amarillamientos y debilitamiento de las plantas) son ocasionados por larvas y adultos al alimentarse, absorbiendo la savia de las hojas. 

Los daños indirectos se deben a la proliferación de negrilla sobre la melaza producida en la alimentación, manchando y depreciando los frutos y dificultando el normal desarrollo de las plantas. Ambos tipos de daños se convierten en importantes cuando los niveles de población son altos. Otro daños indirectos se producen por la transmisión de virus.

Control preventivo y técnicas culturales

-Colocación de mallas en las bandas de los invernaderos.

-Limpieza de malas hierbas y restos de cultivos.

-No asociar cultivos en el mismo invernadero.

-No abandonar los brotes al final del ciclo, ya que los brotes jóvenes atraen a los adultos de mosca blanca.

-Colocación de trampas cromáticas amarillas.

 

Pulgón (Aphis gossypii (Sulzer) (HOMOPTERA: APHIDIDAE) y Myzus persicae (Glover) (HOMOPTERA: APHIDIDAE))

Son las especies de pulgón más comunes y abundantes en los invernaderos. Presentan polimorfismo, con hembras aladas y ápteras de reproducción vivípara. Las formas ápteras del primero presentan sifones negros en el cuerpo verde o amarillento, mientras que las de Myzus son completamente verdes (en ocasiones pardas o rosadas). Forman colonias y se distribuyen en focos que se dispersan, principalmente en primavera y otoño, mediante las hembras aladas.

Control preventivo y técnicas culturales

-Colocación de mallas en las bandas del invernadero.

-Eliminación de malas hierbas y restos del cultivo anterior.

-Colocación de trampas cromáticas amarillas.

 

Trips

Los adultos colonizan los cultivos realizando las puestas dentro de los tejidos vegetales en hojas, frutos y, preferentemente, en flores (son florícolas), donde se localizan los mayores niveles de población de adultos y larvas nacidas de las puestas. 

Los daños directos se producen por la alimentación de larvas y adultos, sobre todo en el envés de las hojas, dejando un aspecto plateado en los órganos afectados que luego se necrosan. Estos síntomas pueden apreciarse cuando afectan a frutos y cuando son muy extensos en hojas.

El daño indirecto es el que acusa mayor importancia y se debe a la transmisión del virus del bronceado del tomate.

Control preventivo y técnicas culturales

-Colocación de mallas en las bandas del invernadero.

-Limpieza de malas hierbas y restos de cultivo.

-Colocación de trampas cromáticas azules.

Minadores de hoja

Las hembras adultas realizan las puestas dentro del tejido de las hojas jóvenes, donde comienza a desarrollarse una larva que se alimenta del parénquima, ocasionando las típicas galerías. La forma de las galerías es diferente, aunque no siempre distinguible, entre especies y cultivos. Una vez finalizado el desarrollo larvario, las larvas salen de las hojas para pupar, en el suelo o en las hojas, para dar lugar posteriormente a los adultos.

Control preventivo y técnicas culturales

-Colocación de mallas en las bandas del invernadero.

-Eliminación de malas hierbas y restos de cultivo.

-En fuertes ataques, eliminar y destruir las hojas bajas de la planta.

-Colocación de trampas cromáticas amarillas.

Orugas

Los daños pueden clasificarse de la siguiente forma: daños ocasionados a la vegetación (Spodoptera, Chrysodeixis), daños ocasionados a los frutos (Heliothis, Spodoptera y Plusias) y daños ocasionados en los tallos (Heliothis y Ostrinia) que pueden llegar a cegar las plantas.

Control preventivo y técnicas culturales

-Colocación de mallas en las bandas del invernadero.

-Eliminación de malas hierbas y restos de cultivo.

-En fuertes ataques, eliminar y destruir las hojas bajas de la planta.

-Colocación de trampas de feromonas y trampas de luz.

-Vigilar los primeros estados de desarrollo de los cultivos, en los que se pueden producir daños irreversibles.

Nemátodos

Afectan prácticamente a todos los cultivos hortícolas, produciendo los típicos nódulos en las raíces que le dan el nombre común de “batatilla”. Penetran en las raíces desde el suelo. 

Las hembras al ser fecundadas se llenan de huevos tomando un aspecto globoso dentro de las raíces. Esto unido a la hipertrofia que producen en los tejidos de las mismas, da lugar a la formación de los típicos “rosarios”. Estos daños producen la obstrucción de vasos e impiden la absorción por las raíces, traduciéndose en un menor desarrollo de la planta y la aparición de síntomas de marchitez en verde en las horas de más calor, clorosis y enanismo. Se distribuyen por rodales o líneas y se transmiten con facilidad por el agua de riego, con el calzado, con los aperos y con cualquier medio de transporte de tierra. Además, los nematodos interaccionan con otros organismos patógenos, bien de manera activa (como vectores de virus), bien de manera pasiva facilitando la entrada de bacterias y hongos por las heridas que han provocado.

Control preventivo y técnicas culturales

-Utilización de variedades resistentes.

-Desinfección del suelo en parcelas con ataques anteriores.

-Utilización de plántulas sanas.

 

ENFERMEDADES

“Ceniza” u oídio de las cucurbitáceas (Sphaerotheca fuliginea (Schelecht) Pollacci. ASCOMYCETES: ERYSIPHALES))

Los síntomas que se observan son manchas pulverulentas de color blanco en la superficie de las hojas (haz y envés) que van cubriendo todo el aparato vegetativo llegando a invadir la hoja entera, también afecta a tallos y pecíolos e incluso frutos en ataques muy fuertes. Las hojas y tallos atacados se vuelven de color amarillento y se secan. Las malas hierbas y otros cultivos de cucurbitáceas, así como restos de cultivos serían las fuentes de inóculo y el viento es el encargado de transportar las esporas y dispersar la enfermedad. 

Las temperaturas se sitúan en un margen de 10-35ºC, con el óptimo alrededor de 26ºC. La humedad relativa óptima es del 70%. 

En melón se han establecido tres razas (Raza 1,2 y 3,) destacándose en Málaga y Almería las razas 1 y 2.

Control preventivo y técnicas culturales

-Eliminación de malas hierbas y restos de cultivo.

-Utilización de plántulas sanas.

-Realizar tratamientos a las estructuras.

-Utilización de las variedades de melón con resistencias parciales a las dos razas del patógeno.

 

  

Mildiu (Pseudoperonospora cubensis (Berck & Curtis) Rostovtsev)

Los síntomas aparecen sólo en hojas como manchas amarillentas de forma anulosa delimitadas por los nervios. En el envés se observa un fieltro gris violáceo que corresponde a los esporangióforos y esporangios del hongo. Posteriormente las manchas se necrosan tomando aspecto apergaminado y llegando a afectar a la hoja entera que se seca, quedando adherida al tallo. 

Fuentes primarias: cucurbitáceas silvestres o cultivadas. 

Dispersión: por medio de vientos, lluvias, gotas de condensación, etc. 

Condiciones óptimas de desarrollo: humedad relativa elevada, es indispensable un período de agua líquida en la hoja, temperatura óptima entre 20 y 25ºC, aunque los límites se sitúan entre 8 y 27ºC.

Control preventivo y técnicas culturales

-Eliminación de malas hierbas y restos de cultivo.

-Evitar exceso de humedad, ventilando el invernadero.

-Marco de plantación no muy denso.

-Eliminar las plantas afectadas al final del cultivo.

 

  

Fusarium oxysporum f.sp. melonis (L & C) Snyder & Hansen

Se presentan dos tipos de sintomatologías según cepas:

·         Tipo Yellow: amarilleo de hojas. Comienzan con el amarilleo de venas en un lado de las hojas que avanza afectando al limbo. En tallos se observan estrías necróticas longitudinales de las que exuda goma, posteriormente el hongo esporula sobre las zonas necróticas formando esporodoquios rosados. En la sección transversal del tallo se observa un oscurecimiento de los vasos.

·         Tipo Wilt: marchitez en verde súbita de las plantas sin que amarilleen o desarrollen color.

Temperatura óptima de desarrollo: 18-20ºC. Si son superiores a 30ºC disminuye la gravedad. En Almería se han encontrado hasta ahora las razas 0 (Wilt y Yellow), 1 (Wilt y Yellow), 2 (Yellow), 1-2 (Wilt y Yellow).

    

Control preventivo y técnicas culturales

-La rotación de cultivos reduce paulatinamente el patógeno en suelos infectados.

-Eliminar las plantas enfermas y los restos del cultivo.

-Utilizar semillas certificadas y plántulas sanas.

-Utilización de variedades resistentes

-Desinfección de las estructuras y útiles de trabajo

-Solarización.

 

Chancro gomoso del tallo (Didymella bryoniae (Auersw) REM. ASCOMYCETES: DOTHIDEALES)

En plántulas afecta principalmente a los cotiledones en los que produce unas manchas parduscas redondeadas, en las que se observan puntitos negros y marrones distribuidos en forma de anillos concéntricos. El cotiledón termina por secarse, produciendo lesiones en la zona de la inserción de éste con el tallo. Los síntomas más frecuentes en melón, sandía y pepino son los de “chancro gomoso del tallo” que se caracterizan por una lesión beige en tallo, recubierta de picnidios y/o peritecas, y con frecuencia se producen exudaciones gomosas cercanas a la lesión. En la parte aérea provoca la marchitez y muerte de la planta. 

Puede transmitirse por semillas. Los restos de cosecha son una fuente primaria de infección y las esporas pueden sobrevivir en el suelo o en los tallos y en la estructura de los invernaderos, siendo frecuentes los puntos de infección en las heridas de podas e injertos. 

La temperatura de desarrollo de la enfermedad es de 23-25ºC, favorecido con humedades relativas elevadas, así como exceso de abono nitrogenado. Las altas intensidades lumínicas la disminuyen.

Control preventivo y técnicas culturales

-Utilizar semilla sana.

-Eliminar restos de cultivo tanto alrededor como en el interior de los invernaderos.

-Desinfección de las estructuras del invernadero.

-Control de la ventilación para disminuir la humedad relativa.

-Evitar exceso de humedad en suelo. Retirar goteros del pie de la planta.

-Deben sacarse del invernadero los frutos infectados y los restos de poda.

-Realizar la poda correctamente.

 

FISIiPATÍAS

Deformación del fruto: puede tener su origen en una o varias de las siguientes causas: una mala polinización, un estrés hídrico, incorrecta utilización de ciertos fitorreguladores empleados para mejorar el engorde y el cuajado del melón, deficiente fecundación por inactividad o insuficiencia de polen, condiciones climáticas adversas, etc.

Golpe de sol: manchas blanquecinas en los frutos ocasionadas como consecuencia de la incidencia directa de los rayos de sol asociada a las altas temperaturas.

Rajado del fruto: se produce principalmente de forma longitudinal. Está provocado por desequilibrios de la humedad ambiental o del riego (exceso de agua o estrés hídrico en las fases previas a la maduración final), por cambios bruscos de la CE de la solución nutritiva, normalmente por ser muy baja en los momentos de la maduración, o por mantener el fruto maduro demasiado tiempo en la planta.

Manchas en los frutos: son más evidentes en melones de “tipo Amarillo”, presentando manchas marrones dispersas por la superficie del fruto que tienen su origen en condiciones de elevada humedad relativa, en quemaduras ocasionadas por los tratamientos fitosanitarios, o depósitos de polen.

Aborto: el aborto de frutos recién cuajados se produce debido a una carga excesiva de frutos, una falta de nutrientes y de agua, o ambas causas.

 

 

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