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INVERNADEROS OCTUBRE 2006
CULTIVO EN LANA DE ROCA
Por: Miguel Ángel
Cervantes Flores.
Ing. Téc. Agrícola y Profesor Titular del Centro de Formación Profesional
Agraria E.F.A. CAMPOMAR

El aumento de producción y rentabilidad,
por la vía de la tecnificación, ha determinado en la agricultura intensiva, el
desarrollo de cultivos hidropónicos en lana de roca.
El término "hidroponía", procede de
las palabras griegas hydros (agua) y ponos (cultivo). La técnica se difundió
rápidamente en Estados Unidos y Europa, donde empezó a utilizarse en algunas
instalaciones comerciales, y al estallar la segunda guerra mundial, los
ejércitos norteamericanos e ingles, instalaron cultivos hidropónicos en sus
bases militares del pacífico para alimentar a las tropas , utilizando como
sustrato grava, ante la dificultad de trasladar los alimentos.
La lana de roca fue descubierta por unos
científicos en Hawai en el año 1850, cuando observaron las hebras de roca
creadas por las erupciones del volcán Mauna Loa. Lo que los científicos no
pudieron prever, fue que su descubrimiento llevaría cambios tan enormes en el
cultivo de plantas, casi un siglo más tarde.
El material original se extrae de diabasas
y calizas. El proceso de extracción se realiza por medios mecánicos.
La mezcla homogénea de rocas se introduce
en un horno, y se funde todo a unos 1.600 grados centígrados. La masa fundida
pasa por unas ruedas giratorias, de donde sale expandida en forma de fibras de
0,005 milímetros de grosor.
Posteriormente se añaden estabilizantes, se
comprime la lana, y adquiere su forma de cintas continuas. Seguidamente, estas
cintas son cortadas en planchas o tablas, para ser embaladas.
El resultado es un medio de cultivo, con
unas características físico-químicas idóneas para su uso en la agricultura.
Debido a su proceso de fabricación con altas temperaturas, es un producto libre
de patógenos y malas hierbas.
PREPARACIÓN DEL CULTIVO
El cultivo en lana de roca se está
utilizando junto con estructuras modernas de invernaderos, de buena ventilación
y de alto potencial productivo, donde se está consiguiendo aumentar el
rendimiento del cultivo, obteniendo una mayor cantidad y calidad de cosecha. El
sentido común, nos dice que este sistema de cultivo debe utilizarse junto con
estructuras modernas de invernaderos, pero en otras estructuras tradicionales,
el aumento de producción también es visible.
La experiencia demuestra que los diferentes
cultivos en las distintas áreas de cultivo, muestran mejoras de rendimiento, así
como una mayor homogeneidad, reduciendo la cantidad de destrío.
La lana de roca, al ser un cultivo que se
desarrolla fuera del suelo, el terreno no necesita ningún tratamiento de abonado
de fondo, aportación de estiercol o cualquier otra labor destinada a mejorar su
estructura. Solamente, necesitaremos romper algo la estructura del suelo para
permitir un buen drenaje.
El suelo del invernadero, debe estar
nivelado para evitar drenajes incontrolados en las bolsas y para captar luz de
forma homogénea en toda la explotación.
El suelo que se encuentra debajo de las
tablas, se debe de aislar con plástico negro para evitar el franqueo de raíces,
evitar la propagación de posibles patógenos existentes en los suelos y evitar
acumulaciones de agua en las bolsas.
En otras instalaciones también con lana de
roca, se cubre todo el suelo del invernadero mediante una lona de color blanco o
negro, permitiendo la de color claro, mayor iluminación en todo el cultivo.
Es importante que en el transporte de las
tablas y tacos de lana de roca, todos estos componentes, se coloquen
correctamente en el vehículo, para que no sufran ningún daño en el transporte y
lleguen a la finca en perfecto estado.
Los invernaderos son muy difíciles de
cerrar con una malla adecuada, por lo que el primer proceso en la plantación de
lana de roca, es que los insectos no entren en el invernadero, para de esta
forma, obtener las máximas producciones.
Un método eficaz, consiste en colocar una
doble puerta en el invernadero, que evita en gran medida la entrada de plagas.
Existen trampas también que se colocan en
el interior del invernadero, y sirven para decirnos la cantidad de plaga que
tenemos en cada momento, ya que atraen a las plagas por el color y
posteriormente las atrapan, debido a pegamento que llevan adheridas.
Las trampas adhesivas son medios esenciales
para detectar plagas de insectos y seguir el desarrollo de las poblaciones. En
cultivos altos se colocan las trampas directamente encima de las plantas,
levantándolas conforme van creciendo. Se deben de colocar donde el riesgo de
infección es más alto, como son las bandas, las puertas y las aperturas de
ventilación, y tienen la peculiaridad, de que el pegamento no se derrite con el
calor.
Se suele hacer un agujero de aireación en
la parte superior de la tabla, para que tengamos en la misma, un perfecto
equilibrio agua-aire.
Las producciones de los cultivos en lana de
roca son muy altos, debido a que la planta encuentra los elementos que necesita
(agua, nutrientes, oxigeno,...) en óptimas condiciones, y los toma con un ahorro
de energía notable. Esto supone que un mayor porcentaje de carbohidratos, se
destine a fines productivos.
SISTEMAS DE CULTIVO
Se están investigando continuamente nuevos
sistemas de cultivo y de esta forma, destacamos el empleo de sistemas intensivos
de doble línea. Hasta ahora el sistema tradicional utilizado en hidroponía,
consiste en colocar el substrato a una distancia de dos metros entre líneas y
0,5 m entre goteros. Con el sistema de doble línea, la distancia entre líneas se
reduce, siendo la óptima entre 1 a 1,60 m, y cada línea tiene doble número de
tablas, dispuestas paralelamente
De esta forma, se consigue para una misma
densidad de plantación, una mejor distribución de planta, así como un mejor
aprovechamiento de la luz y una mejor aireación de la planta. Por consiguiente,
el aumento de calidad y producción será mucho mayor.
Con el sistema intensivo se consigue la
mejor distribución y densidad de planta en el invernadero, con el máximo
aprovechamiento de las condiciones climáticas y con todos los beneficios del
cultivo sin suelo.
Con este sistema, el agricultor se
beneficia de una mayor producción y calidad con el máximo aprovechamiento del
potencial de su estructura de producción, minimizando sus costes y con un
sistema de producción más respetuoso con el medio ambiente.
Otra técnica de cultivo es el sistema
extensivo, el cual es utilizado en el sur-este Español, en invernaderos
artesanales tipo parral. Con el sistema extensivo el agricultor se beneficia de
una mayor producción y calidad, dentro del limitado potencial de producción de
estas estructuras, minimizando sus costes y con un sistema de producción más
respetuoso con el medio ambiente.
En todos los sistemas, los agujeros de
cultivo en las bolsas deben realizarse con moldes de calor, ya que de esta forma
el orificio descubierto es mucho más homogéneo, que si se realizara de forma
manual.
No obstante, estos agujeros se pueden
realizar también manualmente, siendo en este caso el gasto en mano de obra mucho
mayor.
Una vez aislado el medio de cultivo, se procede a extender los ramales
portagoteros.
DRENAJES Y DEMANDAS
El drenaje también es un aspecto importante
en el cultivo en lana de roca.
Se suelen utilizar bandejas de demanda, que
llevan acopladas unas cazoletas donde se mide el agua de demanda. El ajuste de
las frecuencias de riego, para obtener los porcentajes de drenajes buscados, se
realiza mediante la observación periódica de estas bandejas.
El sistema más utilizado de bandeja a la
demanda se realiza mediante cazoletas y electrodos. La altura del rebosadero
debe ser fija y el orificio de evacuación, lo suficientemente grande como para
que no se obstruya con facilidad.
El mecanismo de funcionamiento de estas
bandejas es bastante sencillo. Se colocan una serie de electrodos verticalmente
dentro de una cazoleta y a una determinada altura, la cual se puede regular en
función de la cantidad de agua que queramos aportar en cada riego, así como su
frecuencia. En el momento en que no se realice contacto entre electrodos y el
nivel de agua de la bandeja de demanda, se manda un riego, que pararía cuando si
se produce este contacto.
El drenaje de los contenedores puede venir
hecho de fábrica o sin ningún tipo de agujeros, siendo el mismo agricultor quien
realice los drenajes, de la forma que vea más conveniente.
La calidad del agua tiene también una gran
influencia en el diseño de la solución nutritiva. Cuanto más salina es el agua
mayor es el porcentaje de drenaje que necesitaremos. Por ello es conveniente
como primer paso, realizar una analítica de la misma en un laboratorio
especializado, para conocer sus propiedades.
FERTILIZACIÓN
Las concentraciones de absorción de los
distintos elementos nutritivos, no son constantes en el cultivo en lana de roca
y varían en función de las fases de las plantas, y de las condiciones
climáticas.
Así en la primera parte del ciclo de
cualquier planta, predomina la fase vegetativa de rápido crecimiento y el
consumo de nitrógeno es muy alto. Con la entrada de la fructificación, el
consumo de nitrógeno baja y aumenta el potasio, para llegar a un equilibrio
sostenido a partir del comienzo de la recolección, que prácticamente se mantiene
hasta el final.
La tabla de lana de roca, antes de iniciar
el trasplante, ha de estar saturada con solución nutritiva y esto se consigue
manteniendo el drenaje cerrado, y aportando agua hasta que drene por los
orificios superiores, es decir, por los huecos en los que irá el taco con la
plántula.
Los bloques o tablas de lana de roca, se
saturan primero de agua y fertilizantes, ya que deben contener suficiente agua y
aire para permitir el crecimiento ideal de las plantas. Si plantásemos
directamente sin saturar las fibras de los bloques, no se produciría un
crecimiento correcto de la planta, ya que la lana en un principio tiene un
diámetro determinado y una distancia determinada entre las fibras, que no nos
permitiría la distribución correcta de la solución nutritiva en toda la tabla,
por capilaridad.
SIEMBRA
El proceso de siembra de las plántulas se
realiza en bandejas con vermiculita o en pequeños tacos de lana de roca. El
sustrato debe estar bastante humedecido y debe permanecer unos días en la cámara
de germinación.
Los kiémplugs son unos pequeños cilindros
de unos dos centímetros de diámetro y 2,5 centímetros de altura, que se utilizan
mucho en los semilleros, para posteriormente repicar las plantas a los bloques.
Una vez germinada la planta se procede al
repicado a tacos de lana de roca saturados de agua, y a la altura de los
cotiledones normalmente se rellena con vermiculita, y se procede a dar un riego
con solución nutritiva.
Los bloques del semillero deben recibir un
riego antes de llevarlos a la finca, para evitar que se sequen los cepellones y
de esta manera asegurarse un trasplante con éxito.
Es importante destacar en este aspecto que
la distribución de las fibras en los bloques o tacos es vertical, para favorecer
un crecimiento rápido de las raíces de la plántula, y la de las tablas es
horizontal, para que el crecimiento de las raíces y de la planta, se produzcan
de forma homogénea.
CONTROL CLIMÁTICO
Un sistema de cultivo en lana de roca, debe
de ir acompañado de un buen control climático del invernadero.
En épocas calurosas, los plásticos que se
utilizan como cubiertas de invernadero, suelen estar blanqueados para disminuir
la temperatura. Si el blanqueo se realiza con productos neutros, no afecta a la
duración del plástico, más aún, puede alargar la vida de los plásticos, ya que
los protege contra la radiacción ultravioleta del sol.
La calefacción por agua cada vez se está
utilizando más, en estos modernos sistemas de cultivo.
Se caracteriza, al contrario que la
calefacción por aire, por tener una alta inercia térmica, es decir, tarda mucho
tiempo en calentar cuando se pone en funcionamiento y mantiene la temperatura
cuando se desactiva. Es por ello que resulta ideal apoyarla con una calefacción
por aire.
Para ello se distribuyen una serie de
tuberías de aluminio para la distribución del calor. Se utiliza mucho con lana
de roca ya que mantiene la temperatura, a nivel de la raíz.
Las tuberías llevan el agua procedente de
la caldera y se transporta a través del invernadero mediante tuberías.
Las tuberías de materiales metálicos se
caracterizan por no tener limitada la temperatura del agua que puede circular en
su interior. A parte de ello, irradian el calor de mejor forma que las tuberías
de plástico.
Es interesante también en los cultivos en
lana de roca utilizar pantallas térmicas, que son unas telas compuestas por
combinaciones de poliester y láminas de aluminio, entretejidas con filamentos
muy porosos y absorbentes de agua.
PLANTACIÓN
El trasplante en un cultivo en lana de
roca, se realizará en las horas en que no haga excesivo calor, por la mañana
temprano o preferiblemente por la tarde.
Los bloques se colocarán encima de cada
agujero de las tablas realizado previamente, asegurándose de que queden
horizontalmente y apoyándose toda la superficie en la tabla, para así facilitar
en enraizamiento de la planta.
Antes se habrá recortado la parte sobrante
del plástico, que envuelve a la tabla de lana de roca, para permitir el contacto
entre ambas partes. La piqueta que soporta el gotero, se coloca sobre el taco
que se trasplanta, para permitir el contacto entre ambas partes. La profundidad
de la piqueta no se realizará de forma excesiva, para evitar la perforación del
plástico de la tabla por la parte inferior.
Si el trasplante se ha realizado de forma
correcta, el éxito en la producción está asegurado, ya que la lana de roca al
ser un sustrato inerte, con una capacidad de intercambio catiónico nula y un ph
ligeramente alcalino, permite que con un buen manejo de las soluciones
nutritivas, maximizar las producciones.
La disposición de las tablas en el terreno,
suele venir definida por las dimensiones del invernadero, como ya se ha indicado
anteriormente, aunque en la mayoría de las ocasiones suele haber una distancia
entre líneas de dos metros.
RECIRCULACIÓN
El cultivo tradicional en lana de roca, fue
concebido originalmente para un manejo a solución perdida, es decir, tirando el
agua que sobraba.
Sin embargo, debido a la preocupación cada
vez mayor de la sociedad por el deterioro del madioambiente, los sistemas
abiertos están siendo adaptados a las nuevas exigencias, permitiendo así la
recogida y acumulación del agua sobrante, para emplearla posteriormente en el
cultivo. A estos sistemas de cultivo se les suele llamar sistemas con
reutilización del lixiviado o sistemas con recirculación de la solución
nutritiva.
Los sistemas a solución perdida, conllevan
la eliminación al medio ambiente de importantes volúmenes de lixiviados, con un
elevado poder contaminante, especialmente de nitratos. Está demostrado que estos
nitratos son muy nocivos en la salud humana.
En los sistemas con recirculación de la
solución nutritiva, se permite obtener un gran ahorro de agua y más aún de
fertilizantes, lo que se une a una reducción casi total de la contaminación
ambiental. De hecho, diversos resultados experimentales indican que mediante
estos sistemas es posible conseguir una disminución del gasto de agua de un
veinte a un treinta por ciento, y un ahorro de fertilizantes entre un
veinticinco a un cuarenta y cinco por ciento.
Para poder reutilizar el agua de drenaje en
un cultivo convencional, es necesario realizar una inversión adicional. Todo
ello puede ser compensado con el ahorro de agua y fertilizantes, pero la
necesidad adicional de incorporar un equipo de desinfección del drenaje, para
evitar la expansión de algún posible patógeno radicular desde un foco inicial a
todo el cultivo a través de la solución nutritiva, encarece aún más dicha
inversión e impide rentabilizar el sistema. Por tanto el interés de esta técnica
de recirculación es más que económica... mediambiental.
Para poder recoger el drenaje producido
tras el riego, es necesario que las unidades de cultivo se dispongan sobre
canales colectores adecuados para tal fin. Una vez recogido el drenaje, es
necesario llevarlo hacia un depósito intermedio de acumulación
Desde un punto de vista químico la lana de
roca es un material inerte y se trata de un sustrato sin poder tampón, que exige
un perfecto manejo de la solución nutritiva. Su capacidad de retención de agua
depende estrechamente del espesor, disposición de las fibras, así como en el
bloque en el que se encuentra inicialmente.

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